Si no despertara mañana,
que la vida siga,
Que el día empiece sin mí
y la anoche llegue,
Que a mitad de la tarde
nadie me recuerde…
Y la luna olvide
que alumbro mi soledad,
Sabrá el sol que no me vera sonreírle,
Y perderé mi cuenta
entre las estrellas,
Quizás esta noche brillen
más que nunca,
Pues no estaré intentando contarlas.
Puedes detener el reloj,
no necesitare el tiempo,
El tiempo ya se habrá ido
entre las horas perdidas,
No ha de ansiar la libertad mi alma,
Porque ya la tendrá,
ya será libre como el viento,
Se perderá entre caminos largos
y desérticos,
Pero también entre la gente
en las ciudades del mundo,
Podrá ser un ave en el cielo
y un remolino de tierra en el suelo,
Lluvia en el sembradío
y melodía acústica del cañaveral.
Zumbido de viento
en lo alto de las sierras,
Brisa de primavera
en las praderas cubiertas de flores,
Tenue calorcito
de una noche de verano,
Bajo un cielo límpido y estrellado.
Si no despertara mañana…
que la vida siga,
Que salga el sol cada día
y la luna cada noche,
Que las estrellas vuelvan
a llenar el cielo,
Que abran los pimpollos
en los rosedales,
Y que un jardinero loco
los pinte de azul,
Que nada se detenga,
que todo siga,
Porque el mundo sigue girando
y vuelve a florecer,
Porque siempre habrá quien
ha de sonreírle al sol,
Quien sueñe con
alcanzar las estrellas,
Una noche de verano
bajo la luna plateada,
Un corazón aturdido de latidos,
fuera de razón,
Enamorado tal vez de un poeta soñador,
Que le dé por echarse
a llorar
oyendo una canción,
Quizás su retumbar
le recuerde a un viejo amor.
Siempre habrá en cualquier lugar,
en algún rincón,
Un pimpollo que brota,
un jardinero loco,
Un inquieto corazón,
un poeta, una rosa, sin importar el color…
